El día después estaba tan cansada —que parece que no pero esto de estrenar agota y agarrota la espalda— que no tuve fuerzas para escribir nada ni dar las gracias a todos los que hicisteis el esfuerzo y tuvisteis la paciencia de hacer la cola, conseguir la entada, y ver el corto. Tengo que decir que por mucho que lo haya visto a lo largo de estos meses, proyectado en pantalla grande es otra cosa. Al menos la primera vez, imagino que al final te vas acostumbrando, igual que a todo.
En los dos pases estaba igual de nerviosa, casi más por el tema de las entradas para todos que por el corto. En el primer pase quedaron algunos asientos vacíos, pero en el segundo creo que vi a gente hasta sentada por el suelo, llenito estaba el Cine Estudio. Fue, además, la primera vez que veían el corto los actores, y me dio rabia sobre todo no haber tenido tiempo a comentarlo con ellos. Paco vino al primer pase, Antonio y Dani al segundo. Dani, de hecho, me ayudó a presentar el corto, sin ningún tipo de vergüenza —bueno, solo un poquito— a pesar de las luces y de las preguntas del presentador sobre cómo había trabajado su personaje.
El resto de espectadores era de lo más varipinto. Varios hombres con traje acudieron a la cita, el equipo de arte casi al completo, el de pospro completísimo, el músico desde Burgos, toda la familia desde las pasadas dos generaciones, antiguos alumnos, una amplia representación de la tertulia e incluso los guionistas en plantilla de bar. Fue un buen rato, a pesar de los nervios, y de las prisas, y de todo lo demás. ¡Gracias a todos!