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Bogotá39 o el territorio recobrado

En los vídeos promocionales de Bogotá39-2017 del Hay Festival en Cartagena de Indias nos hicieron varias preguntas, y hubo dos que, en los segundos que nos daban, no fui capaz de responder bien. La primera de estas preguntas era qué había significado para nosotros estar incluidos en la lista de autores de Bogotá39-2017. Y, la segunda pregunta, mucho más difícil era que significaba para nosotros ser autores latinoamericanos. 

La segunda pregunta era más bien un tema recurrente por el contenido de la lista, el total de países originarios de los autores suma quince (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela). Es decir, ser autor latinoamericano era lo que nos había traído hasta aquí. Recuerdo sobre todo que este tema afloró como contenedor en la mesa sobre Escritura desplazada que moderó José Hamad con cuatro autores que ya en este momento no residían en sus países de origen: Samanta Schweblin, Carlos Fonseca, Sergio Gutiérrez Negrón y Gonzalo Eltesch. 

Carlos Fonseca, Gonzalo Eltesch, Sergio Gutiérrez Negrón, Samanta Schweblin y José Hamad
Fonseca, Eltesch, Gutiérrez Negrón, Schweblin y José Hamad. Foto Hay Festival

Que es también mi caso, aunque de manera exagerada y rebelde. Digo exagerada porque me mudaron a España, desde Río de Janeiro, a los 7 años. Pero mis padres no eran brasileños, sino argentinos, y en esa época en la que nos mudamos estaban rodeados, en Madrid, de familias argentinas de amigos (amigos que fueron arrancados de mi vida porque al cabo de un año o dos regresaban a Argentina). A pesar de todo ello, tanto por mi edad como por supervivencia natural, me convertí en española. Y aunque lo intentaba negar y no quería estudiar en Madrid, ni vivir en Madrid, ni enamorarme en Madrid (de hecho me escapé a Inglaterra durante cuatro años) siempre acababa regresando Madrid. Y sin darme mucha cuenta me instalé del todo, dejé de mover mis libros y me reconocí española, no tanto como para comprarme un casa (algo que no creo que haga nunca) pero sí para montar una escuela, adoptar tres gatos y tener una familia.

Durante todos estos años he sido una española que toma mate cada día (mañana y tarde), que baila samba y que forma parte de un grupo de batucada. He llorado en los últimos mundiales de fútbol, por la vergüenza de Brasil y la descalificación de Argentina. Pero también he celebrado con orgullo el mundial que ganó España. He trabajado en integrar mis raíces latinoamericanas en esta vida tan española. Pero todo en un aire de esquizofrenia, como quien tiene tres amantes y no se decide por ninguno. Y, de manera inconsciente, he luchado, adoptando mi forma de hablar totalmente, por pertenecer sin lugar de dudas a Madrid. Lo cual ahora me provoca tristeza, pero lo cierto es que debió ser una decisión inconsciente y firme porque cuando pisé Europa por primera vez, me negué a volver hablar en portugués (tanto me negué que casi llego a olvidarlo). El acento es lo que normalmente nos identifica claramente con un lugar de origen. Mis padres, por su forma de hablar, ya no son reconocidos en Argentina, donde los llaman españoles; ni en España, donde los llaman argentinos. Y aunque siempre me he distinguido por querer ser diferente (la manzana verde en la caja de manzanas rojas) lo cierto es que, por otro lado y de manera natural, el proceso era el contrario: cuanto más tiempo pasaba en Madrid, más me integraba.

En Escuela de Escritores cada año abrimos una promoción nueva del Máster de Narrativa, a la que llegan bastantes latinoamericanos. Le tengo especial cariño a la promoción actual, la octava, porque la mayor parte es latina. De los 15 alumnos que tenemos solo 4 son españoles (David, José Antonio, Blanca y Lucía). Nuria, Pepe, Alejandra, Eli y Vero son de México, Joaquín es de Bolivia, Daniel de Colombia, Natalia de Ecuador, Joel y Alex de Venezuela y Flor es una suerte de mestizaje argentino-francés… Cuando les imparto las clases dejo, de manera natural, de pronunciar las ces y las zetas. De la misma manera que hablo con mis padres. Y de la misma manera que he hablado con mis compañeros de Bogotá39 los seis días que hemos pasado juntos en el Hay Festival. De hecho, entre nosotros, hablamos una especie de español neutro internacional (como explicaba Samanta en la mesa redonda), con palabras que todos entendemos, podemos pronunciar y compartir. Y en estos días han sido tres las personas que me han dicho que, por mi modo de hablar, no sabían identificar mi país de origen. La primera vez que me lo dijeron salté de alegría, la parte española estaba consiguiendo camuflarse y volver a sus orígenes latinoamericanos.

Así que ser latinoamericana, para mí, significa volver a serlo. El jurado que me eligió seguramente no era consciente de lo importante que era para mí, a nivel emocional, formar parte de esta lista.

Saldaña París, Castagnet, Ferreira y Ulloa con Leila Guerrero
Saldaña París, Castagnet, Ferreira y Ulloa con Leila Guerrero. Foto Hay Festival

Yo tampoco lo sabía. Es ahora que me estoy dando cuenta. Las condiciones para entrar en la lista eran simples: tener menos de 40 años, haber nacido en un país latinoamericano o que uno de tus padres fuera latinoamericano, y tener un libro publicado. Es cierto que nací en Brasil, es cierto que el territorio y los recuerdos que tengo de Brasil forman parte de mi literatura, es cierto que aprendí a escribir portugués antes que español. Pero también es cierto que soy más argentina que brasileña en lo que a literatura se refiere, y soy más española que argentina, tanto por influencias como por educación literaria. Que mi desconocimiento de la literatura actual de Brasil es grande (pero le estoy poniendo remedio gracias a mi querida Natalia). Es decir, a pesar de esta integración adulta en Europa, que alguien me regale la oportunidad de volver a ser latinoamericana no tiene precio. Es como si me devolvieran la infancia que un día me quitaron.

Y nada puede ser tan bonito, y triste, al tiempo, que te devuelvan la infancia. 

La primera pregunta es mucho más rápida de responder: la lista me ha abierto un mundo literario al que tenía mucho menos acceso del que pensaba. No solo he conocido a los 38 autores con los que comparto la lista en persona, sino que he podido hacerme con sus libros (algunos imposibles de encontrar en España) y he podido hablar con ellos y escribir otras largas listas de sus autores latinoamericanos de referencia que, en su mayor parte, son contemporáneos y totalmente desconocidos a mis oídos. Nada es más alegre y colorido que abrir tantas ventanas. Y que, esta lista de 39 que hace diez días solo conocía por los nombres, ahora sean personas de carne, hueso y libros.

Mi biblioteca personal de los autores de Bogotá39-2017. Faltan 8.
Mi biblioteca personal de los autores de Bogotá39-2017. Faltan 8.

La autores que componen la lista Bogotá39-2017

  1. Carlos Manuel Álvarez (Cuba)
  2. Frank Báez (República Dominicana)
  3. Natalia Borges Polesso (Brasil)
  4. Giuseppe Caputo (Colombia)
  5. Juan Cárdenas (Colombia)
  6. Mauro Javier Cárdenas (Ecuador)
  7. María José Caro (Perú)
  8. Martín Felipe Castagnet (Argentina)
  9. Liliana Colanzi (Bolivia)
  10. Juan Esteban Constaín (Colombia)
  11. Lolita Copacabana (Argentina)
  12. Gonzalo Eltesch (Chile)
  13. Diego Erlan (Argentina)
  14. Daniel Ferreira (Colombia)
  15. Carlos Fonseca (Costa Rica)
  16. Damián González Bertolino (Uruguay)
  17. Sergio Gutiérrez Negrón (Puerto Rico)
  18. Gabriela Jauregui (México)
  19. Laia Jufresa (México)
  20. Mauro Libertella (México, Argentina)
  21. Brenda Lozano (México)
  22. Valeria Luiselli (México)
  23. Alan Mills (Guatemala)
  24. Emiliano Monge (México)
  25. Mónica Ojeda (Ecuador)
  26. Eduardo Plaza (Chile)
  27. Eduardo Rabasa (México)
  28. Felipe Restrepo Pombo (Colombia)
  29. Juan Manuel Robles (Perú)
  30. Cristian Romero (Colombia)
  31. Juan Pablo Roncone (Chile)
  32. Daniel Saldaña París (México)
  33. Samanta Schweblin (Argentina)
  34. Jesús Miguel Soto (Venezuela)
  35. Luciana Sousa (Argentina)
  36. Mariana Torres (Brasil, Argentina)
  37. Valentín Trujillo (Uruguay)
  38. Claudia Ulloa Donoso (Perú)
  39. Diego Zuñiga (Chile)

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