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Credo cuentístico

A finales de 2015, gracias a la publicación de mi primer libro de cuento El cuerpo secreto, tuve la suerte de participar en uno de esos eventos en los que participas una vez en la vida: el Encuentro Internacional de Cuentistas organizado en la Feria del Libro Internacional de Guadalajara, moderado por Ignacio Padilla. Me dijeron que tenía que escribir un credo para incluir en el cuadernillo de promoción (disponible aquí en ISSUU). Y aquí está, tal cual salió de la Mariana Torres de entonces.

Creo, con devoción, en el otro yo que me permite escribir cuentos. Habita en algún lugar dentro mi cuerpo que no puede verse o tocarse, un lugar difícil de precisar porque se desplaza con cada respiración. Creo en ese lugar donde habita el otro yo que escribe por mí. Creo en los cuentos que escribe, porque no los comprendo con exactitud, porque no los comprendo con la lógica básica.

 

Creo en los cuentos que escribe mi otro yo cuando, aunque los lea mil veces, me siguen emocionando. Creo en los cuentos que tardo años en descifrar, que me devuelven más preguntas que respuestas y dan lugar a otros cuentos. Creo en esos cuentos que no son del todo míos, con los que vibro, que están escritos por ese otro yo que no controlo, que están re escritos por el que sí.

 

Creo en el oficio, en la lectura, en la precisión, en la disciplina; en la confianza que dan el oficio, la lectura, la precisión, la verdad.

 

Creo en los cuentos que nacen sin normas, sin esquemas, sin predicciones. Sin final. Creo en los cuentos que encuentran su final, armonioso y exacto, porque cada cuento tiene un final igual que cada dedo una huella. Escribir es el camino que existe hasta que se encuentran esos finales que nunca podrían ser otros.

 

Creo en los sueños como herramienta, porque nacen sin filtros y sin esfuerzo, soñados por ese otro yo. No pueden verse ni tocarse, por tanto tampoco controlarse. Creo, con devoción, en los sueños. Creo en las ideas primigenias que brillan con luz propia y rebotan como un eco dentro, creo en ellas aunque parezcan pequeñas y ridículas, porque con el tiempo sé que crecerán o se transformarán en otra cosa. Creo en la transformación de las ideas.

 

Creo en los cuentos mentirosos pero llenos de verdad, en los cuentos que están vivos, en los cuentos viejos que me persiguen aunque quiera evitarlos y, sobre todo, creo en los cuentos que tiemblan al entrar.

Éramos ocho autores en dos encuentros distribuidos el 5 y el 6 de diciembre. En mi encuentro me acompañaron Bernardo Esquinca (México), Tessa Hadney (Reino Unido) y Claudia Hernández (El Salvador). Un participante atentísimo, Joel Servando, ha colgado y grabado todas las intervenciones del encuentro, que pueden verse en su canal de YouTube. Cada autor tiene unos 15 minutos para su intervención. Aquí está la primera parte.

Con Bernardo Esquinca, Tessa Hadney, Claudia Hernández e Ignacio Padilla en FIL 2015.
Con Bernardo Esquinca, Tessa Hadney, Claudia Hernández e Ignacio Padilla en FIL 2015.
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FIL 2015

Y aquí está la segunda, donde después de la intervención de Claudia respondemos a todo tipo de preguntas maravillosas (cómo qué hacer cuándo un animal se te cuela en un cuento o de dónde sacarlos…). En la sesión anterior del encuentro participaron Marina Perezagua (España), Andrea Jeftanovik (Chile), Irvine Welsh (Reino Unido) y Mauricio Montiel (México). En la foto de portada (aquí al lado en miniatura) salimos algunos de nosotros con bebidas radioactivas, necesarias para escribir cuento.

Aquí la mesa, con público incluido:

Durante la segunda sesión de el Encuentro Internacional de Cuentistas 2015.
Durante la segunda sesión de el Encuentro Internacional de Cuentistas 2015.

Un comentario en “Credo cuentístico

  1. Creo el las sincronisidades; es decir, la coincidencia temporal de dos o más eventos, que guardan relación entre sí, pero que no son uno causa del otro, sino que su relación es de contenido. El mes que entra prsento mi primer libro Pennsylvania # 273 Infancias que Pidieron ser Contadas. 32 relatos de infancia, los propios, los de mis más cercanos y los que me despertaron de madrugada para ser relatados. Historias de niños que me traje del mundo de los sueños en esta urgencia por mostrarse al mundo y sensibilizarnos.

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