Viejos cuadernos

El pasado día de mi cumpleaños recuperé mis viejos cuadernos. Bajé tres cajas de los altillos de casa de mis padres y las cargué conmigo. Estaban llenas de cuadernos y cartas, de fotografías de las que no se conservan ya ni lo negativos. También guardaban mis libros de música, las partituras y los apuntes de seis años de piano. Aunque no quería abrir y deshacer las cajas sin hacer un poco de orden antes —el cuarto donde duermo y escribo es tan pequeño que, si sigo metiendo cosas, yo me tendré que salir—, no pude evitar echar un vistazo rápido a mi primer cuaderno de escritura. Encontré todas las ideas de entonces: mundos de aventuras copiados del Alex Kidd, mapas dibujados con nombres como cascada de las lagartijas, capítulos de novelas que plagiaban a Enid Blyton… Y, entre los cuadernos de música, mis apuntes de armonía con varias páginas que hablan de cosas que ya no entiendo como esta:

Cuando el acorde resuelve en la tónica, este último queda formado sin su 5ª. Para obtener el acorde de tónica completo debemos poner el acorde de 7ª incompleto. Suprimimos la 5ª y duplicamos el bajo, que al resolver queda quieto.

Parece ficción. Lo curioso de este cuaderno —y juro que tengo que hacer un esfuerzo enorme para acordarme—  son las 30 páginas por las dos caras donde hay un resumen muy preciso de un libro titulado así: The Beatles complete. Introduction by Ray Connolly. Edición Júcar, 1979. Debió ser una costumbre adquirida ante la imposibilidad de escanear o fotocopiar de las bibliotecas, o de comprar libros en las librerías. Los libros que me interesaban en aquel entonces los copiaba a mano, en cuadernos. No copiaba nunca libros de ficción, si no libros muy técnicos —cómo ser un buen detective, qué pasó realmente en Stonehenge, cómo y de dónde provienen las joyas de la corona…—, copiaba párrafos enteros y hacía resúmenes. ¿Escribí yo esas 30 páginas? Las pruebas son evidentes, pero no lo recuerdo.

Entre todo he encontrado esta joya: en algún lugar el libro debió encabezar la siguiente cita, que remarco, repito y escribo en mayúsculas en varias ocasiones:

The dream may be over, but it will no be forgotten.

Lo cual me demuestra algunas cosas: que mi obsesión por los sueños viene de muy atrás y que a los doce años podría haber ganado el Trivial de Los Beatles. Ahora mismo datos como que el primer nombre que pusieron John y Paul a su banda fue «Johny and the Moondogs» me suenan imposibles. Al releer todas esas páginas he recordado que una vez lo escribí. También recuerdo que lo que más me interesó de la historia fueron los inicios, cómo nacen las bandas, los grupos, los proyectos. Y cómo —lo tengo apuntado muy clarito— John y Paul se reían de los periodistas que intentaban encontrar explicaciones a sus letras porque lo que hacían al escribir eran juegos de palabras con sonidos (como el propio nombre del grupo). Escritura creativa.

¿Cuántas personas he sido que ya no recuerdo?

2 comentarios en “Viejos cuadernos

  1. ¡Qué linda anécdota, antes que otra cosa! Fue muy bello poder viajar contigo hacia ese pasado. Yo también recordé muchas cosas que solía hacer; tales como transcribir libros, canciones y cosas así. ¡Un abrazo desde Tijuana, México!

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