Los diablos azules saben bailar

Producto de un sueño mexicano, 2014.
Producto de un sueño mexicano. Madrid, 2014.

¿Dónde está papá? He soñado que se convirtió en fantasma. Era azul. Me miraba, tan transparente como solo papá sabía ser, pero azul, de color azul. Como un diablo. Y era pequeño. Como un juguete. Desteñido. Era un papá azul como un juguete desteñido. Yo le rescataba de un castillo lleno hasta arriba de caimanes. Como eran tan pequeño era fácil de rescatar, podía sujetarlo bien solo con dos dedos y hacerlo volar fácilmente hasta la torre más alta del castillo. Estaba muy dormido cuando soñé esto. No me gustó nada despertarme. Y es que, todas las mañanas, mamá me despierta con sus gritos y me pide cosas que yo no entiendo. Me pide que abra los cajones del armario, que saque su atuendo de princesa, su sujetador de lentejuelas, que le ate las zapatillas de baile a los tobillos. Todas las mañanas, mamá me despierta así. Después se duerme otra vez, y yo cierro la puerta de su habitación porque sé que prefiere dormir sola, y seguir hablándole al aire, a la pared, y al vestido ese de tiras que aún cuelga detrás de su puerta, lleno de unas manchas que no se pueden quitar.

Jam Session de «Los Diablos Azules» especial Escuela de Escritores, con Juan Gómez Bárcena (fuera de concurso). La frase inspiradora era: «Todas las mañanas, mamá me despierta con sus gritos».

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